2006:
La primera "baldosita" hacia DADtube
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| Agradecido desde siempre a Manuel Ramírez por la deferencia de este anuncio sobre el lanzamiento de mi primera revista "Oli-Psi" Psicoanálisis Salvaje. |
Oli-Psi dice, antes que nada, psicoanálisis salvaje. Y ensaya una definición de ello:
Salvaje por oposición a la pertenencia a cualquier identidad nutricia o consoladora.
No hay uno sin otro. Todo acto más allá de su naturaleza y más acá de las circunstancias que le den contexto, siempre es una página escrita más en la dimensión de la transferencia. La renuncia que proclamaba en aquel 2006 a identidades nutricias o consoladoras, no fue de ninguna manera, una renuncia a la transferencia sino a aquellas identidades que se precipitan sobre el sujeto para coptarle historia y carnadura y luego recaptarlo como "clavelito del aire" listo para ordenarse como "sujeto a sostener".
La "Oli-Psi (Psicoanálisis Salvaje)" nació hace 26 años con el mismo espíritu que
surge el Universo DADtube: salir de la impotencia de la queja perpetua y sumar algún granito de arena cuidando de que no vaya a los zapatos de nadie.
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| Oli-Psi, Psicoanálisis Salvaje Número 1 y 2, año 2006. |
surge el Universo DADtube: salir de la impotencia de la queja perpetua y sumar algún granito de arena cuidando de que no vaya a los zapatos de nadie.
La carencia, la verdadera precariedad, de la enseñanza académica respecto de la variedad mínima de contenidos no era ni por asomo tan precaria y carente como la inexistente postura crítica y el rigor epistémico. Fue así como aposté, sin tener ni conocimientos técnicos, ni tecnología o experiencia en el mundo editorial por forjar mi propia revista y aportar para la construcción de todos, material que supuse y confirmo hoy más que ayer, de imprescindible lectura. También fue mi primer lugar de exposición. De honrar esa "baldosita segura" que es la huella transferencial que se vuelve referencia, contexto y perspectiva, para pasar del ronroneo del blablá a un primer balbuceo preludio de una Voz propia.
Para mi desgracia, y para el alivio del narcisismo pequeñito, de turtuguita asustada de algunos profesores, solo pude sacar dos números: "Los muchachos del psicoanálisis antes de la irrupción del significante" y "El Familionario amigo Freud".
Sin embargo, esos dos primeros números me permitieron investigar y avanzar por fuera de los recorridos mainstream, muy diversos temas y en diferentes enfoques, desde el humor a la crítica de autores, pasando por las reseñas de libros, la semblanza biográfica y los cruces que adoro desde niño entre ideas o concepciones que al parecer no guardan parentesco discursivo. Así por ejemplo, nació la sección "Todo lo que siempre quiso saber del psicoanálisis y nunca se atrevió a preguntarle a la ciencia ficción" en la que analizamos "la constitución del sujeto" desde la perspectiva del Hombre Bicentenario y la dinámica "recordar, repetir, reelaborar" desde la perspectiva de V de Venganza.
Esos dos números también me permitieron darme el gusto de incluir a dos Maestros, uno indirecto "Enrique Pichón-Rivière" y otro directo, "Miguel Szama", en sendas entrevistas y también rendirle homenaje, a otro Maestro, el amigo Sergio Saavedra.
Recordarlos, es también recordarme el compromiso, con aquel pibe que fui, con ellos y con los que vendrán. Porque la transferencia, si uno no es un angurriento "yo señorita" nunca puede morir con una persona, enterrada entre latas de atún vencidas y libros célibes, en algún lugar remoto de lo reprimido. La transferencia si realmente nos atraviesa y le damos ese lugar de transcendencia, es trasmisión de algún yosotros a otro.
Daniel Adrián Leone.


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